En el libro de William James "Las variedades de las experiencias religiosas", aparece el caso de Henry Alline. Su experiencia, ocurrida el 26
de marzo de 1775, es de una gran hermosura. Alline se encontraba perdido,y ya halló la salida a su oacuridad...
“Al final de la tarde, mientras paseaba por los campos lamentando mi miserable condición,
perdido y deshecho, y dispuesto a sucumbir bajo mi carga, pensé que estaba en una situación tan
miserable como ningún hombre lo había estado nunca. Volví a casa, y al allegar a la puerta, cuando
atravesaba el lindero me vinieron a la mente, con voz poderosa, pero suave, las siguientes palabras:
“Has estado buscando, rezando, trabajando, leyendo, escuchando atentamente y meditando, y con todo
¿qué has hecho por la salvación? ¿Estás ahora más cerca de la conversión que cuando comenzaste?
¿Estás ahora más preparado para el cielo, para comparecer delante del tribunal imparcial de Dios que
cuando comenzaste la búsqueda?” Me convenció de tal manera que me vi obligado a decir que no
pensaba haber adelantado ni un solo paso desde el comienzo, sino que me sentía tan condenado, tan
vacío y tan miserable como antes. Grité en mi interior: “¡Oh, Señor Dios, estoy perdido, y si Tú, Señor,
no encuentras algún camino nuevo, no sé nada, nunca me salvaré ya que los caminos y métodos que me
he impuesto, todos han fallado y acepto que así sea!... ¡Oh, Señor, tened compasión! ¡Señor, tened
compasión!”
“Estas reflexiones continuaron hasta que entré en casa y me senté; después, confuso como el
hombre que se ahoga, abandona y se hunde, y casi en agonía, me di la vuelta de repente y viendo un
volumen de una vieja Biblia en una silla la agarré precipitadamente, y abriéndola sin premeditación fijé
mis ojos en el salmo 38; era la primera vez que percibía de verdad la Palabra de Dios, Me sujetó con tal
fuerza que parecía llenar toda mi alma, de manera que el propio Dios oraba con y por mí. En aquel
momento mi padre convocó a la familia para las oraciones vespertinas, acudí pero no estaba atento a lo
que se decía en la oración, sino que continué repitiendo las palabras del salmo: “¡Oh, ayúdame,
ayúdame”, exclamaba. “¡Tú, redentor de almas sálvame, o me hundiré para siempre! ¡Tú puedes, si
quieres, esta noche expiar mis pecados con una gota de tu sangre y aplacar la ira de Dios!” En aquel
instante, cuando lo dejé todo y sólo quería y deseaba que Dios me dirigiese según su voluntad, el amor
del redentor penetró en mi alma por medio de las escrituras con tanta fuerza que toda mi alma parecía
fundida en amor; la carga de la culpa y la condenación había desaparecido, la oscuridad quedó
conjurada y mi cuerpo se humilló y llenó de gratitud, y mi alma, que unos minutos antes gemía bajo
montañas de muerte y pedía ayuda a un Dios desconocido, ahora estaba llena de amor inmoral, elevada
por las alas de la fe, libre de las cadenas de la muerte y la oscuridad, y gritaba: “¡Señor mío y dios mío,
sois mi roca y mi fortaleza, mi refugio y mi torre, mi vida, mi alegría, mi presente y mi eternidad!” Al
mirar a lo alto pensé que veía la misma luz (más de una vez Alline había visto subjetivamente una
llamarada de luz brillante), aunque me parecía diferente, y en cuanto la vida comprendí la intención, y volví a gritar: ¡”Basta, Dios bendito!” La conversión, el cambio y sus
manifestaciones no son más discutibles que la luz que vi o nada de lo que jamás haya visto.
“En medio de mi alegría, menos de media hora después de que mi alma fuese liberada, el Señor
me descubrió mi tarea en el sacerdocio y me llamó a predicar el Evangelio. Grité: “¡Amén, Señor, así
sea, envíame!” Pasé la mayor parte de la noche en un éxtasis de alegría, loando al Padre Eterno por su
gracia gratuita e ilimitada. Después de estar un buen rato en este estadio y marco celestial, como mi
naturaleza comenzaba a necesitar dormir, pensé que cerraría los ojos por un tiempo; entonces entró el
demonio y me insinuó que si dormía lo perdería todo y cuando me despertase encontraría que todo era
una ilusión y un engaño. Inmediatamente grité: “¡Oh, Señor Dios, si estoy engañado, desengañadme!”
“Cerré los ojos por un instante y me pareció que me tranquilizaba durmiendo; cuando me
desperté la primera pregunta fue: “¿Dónde está mi Dios?” Y al instante, mi alma despertó en Dios y
con Dios, y rodeada por los brazos del amor eterno. Me levanté a la hora de la salida del sol con
alegría, para contar a mis padres lo que Dios había hecho por mi alma y relatar el milagro de la gracia
infinita de Dios. Tomé la Biblia para mostrarles las palabras que Dios imprimió en mi alma la tarde
anterior, apenas la abrí y todo me pareció nuevo.
“Durante mucho tiempo he querido ser útil a la causa de Cristo, predicar el Evangelio; me
parecía urgente partir para hablar de las maravillas del amor redentor. Perdí el gusto por los placeres
carnales y la compañía mortal, y me sentía capaz de renunciar a ellos”
Un blog hecho para explicar que es la mística a través de aquellos que vivieron este estado de comunión con la Divinidad
LA EXPERIENCIA MÍSTICA
JIM MURPHY: MÍSTICO Y PREDICADOR
Jim Murphy nació en 1952 en una familia católica en Detroit, Michigan. Estudió en un colegio católico, y con sus dos hermanos acompañaba a sus padres a misa cada domingo. En casa, solían rezar juntos por la noche. Como es común, a los 16 años empezó a cuestionarse su relación con la fe. Se preguntaba si creía por él mismo,de que servía creer y que le podía ofrecer la fe Inició una búsqueda interior de la Verdad y en la noche de Pascua de 1969, con 17 años, Jim tuvo una experiencia mística que cambió su vida para siempre.Esto es lo que le ocurrió:
"Era de noche. Yo estaba en mi habitación, con la puerta cerrada, y lloraba, porque no veía qué sentido tenía la vida. Entonces sentí una presencia, real. Supe que alguien estaba allí, conmigo. Era una presencia de gran poder y de gran amor. No vi luces, no hubo sonidos, pero en mi interior sentí paz y amor. Y entonces noté en mi corazón una voz que me hablaba. No era una imagen o una sensación. Eran palabras. Era un mensaje con palabras, muy claras, precisas. Me decían: "Has intentado encontrar la forma de ser feliz, pleno. Siempre tú, tú, tú. Nunca me dejaste ser parte de tu vida. Supe que era Jesús. Tuve la sensación de que Dios me estaba ofreciendo su ayuda para mi vida. Y tuve una visión, muy clara. Era como ver un vídeo. Veía a Jesús en la Cruz. Estaba vivo en la Cruz, sufría de forma horrible, yo veía la sangre y las heridas, era terrible. Y me dijo: "cuando pasé por esto, no pensaba que tu respuesta sería, simplemente, ir a misa o ayudar en la parrroquia. No pasé esto sólo para que vayas a misa. Pasé esto para que seamos amigos y para ser parte de tu vida. Y toda mi comprensión de lo que era ser cristiano cambió. Entendí que ser cristiano no es hacer cosas. Entendí que es una actitud. Que Jesús quería más. Sí, claro que es bueno ir a misa. Él no estaba criticando la misa o la Iglesia: me estaba reclamando a mí."
Pudo hablar de su experiencia con su hermana, dos años mayor que él, había tenido una experiencia de conversión en la Renovación Carismática . En 1967 , invitaron a Jim a dar una charla en la parroquia, a cinco adolescentes. Desde entonces, no ha dejado de predicar.Durante mucho tiempo intentó compaginar su llamado a la predicación y evangelización con su otras pasiones: Se sacó un título de graduado social, pero trabajó en mil cosas asombrosas: prospecciones en Alaska, investigación arqueológica en Hispanoamérica, guitarrista en una banda, conductor de camión, conductor de barco en viajes charter, trabajó en una tienda de verduras... y una vez fue guardaspaldas de la Madre Teresa de Calcuta. Y sin dejar de predicar.
En 1992, con 40 años, después de leer una carta de la Conferencia Episcopal de EEUU titulada "Herencia y esperanza", Jim tomó una cruz de madera de 1,8 metros y se puso a caminar por Estados Unidos, de Florida a California, viviendo de la Providencia y la caridad, y durmiendo en cualquier sitio. Caminó 6.300 kilómetros
Poco después de acabar su gran viaje evangelizador, con 42 años, se casó y tuvo un hijo. Fue presidente durante un tiempo de la Renovación Carismática Católica en EEUU (que implica a unos 9 millones de personas), y presidente de una asociación ecuménica de evangelización de jóvenes ."Me gustaría que el Sínodo de Nueva Evangelización no se quede sólo en documentos para que lea la gente", comenta Jim. "Le pido a Dios que haya un gran movimiento del Espíritu Santo y que la Iglesia salga a la calle, al mundo".
Recupera la definición de Juan Pablo II de la nueva evangelización como "nuevo ardor, nuevos métodos y nueva expresión" y la desarrolla.Jim piensa que hay varios objetivos: uno es sanar a la gente herida por las fatigas de la vida o el pecado; otro es convertir, que se giren hacia el Señor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)